El pasado 15 de marzo fue asesinado el joven senegalés Mmame Mbaye mientras huía de la persecución policial a la que fue sometido por desarrollar su trabajo de mantero.
Para comprender lo sucedido ayer, debemos entender la situación y su contexto en el madrileño barrio de Lavapiés, una zona en pleno proceso de gentrificación en la que las redadas racistas contra la población migrante son parte de la vida cotidiana de lxs vecinxs.
Estas redadas afectan especialmente al sector de los vendedores ambulantes, en concreto a los manteros, personas que se ven forzadas a sobrevivir de esta manera, sin ningún derecho ni organización que les ampare más allá de sus propias iniciativas organizativas y sindicales.
En este caso, Mmame Mbaye se encontraba vendiendo con sus compañerxs cuando fue sorprendido por una redada y se vió obligado a huir en dirección a Lavapiés en busca de auxilio, perseguido por la policía en todo momento, lo que le provocó un infarto cuando estaba en las proximidades de su casa (según las fuentes oficiales las cuales cuestionamos).
La muerte del vecino de 35 años, de los cuales 14 llevaba viviendo en este país, consternó al barrio y movilizó a la gente que salió a protestar.
Las fuerzas policiales, tal y como se ve en las imágenes, respondieron con más violencia, golpeando a gente que se echó a la calle contra esta injusticia y dejando varios heridos.
No podemos llegar a imaginar lo que se siente cuando día a día estás siendo acosado por la policía mientras te ganas la vida.
Desde la Brigada Trinidad Molina mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad con la comunidad migrante que intenta ganarse la vida sufriendo en sus carnes el racismo institucional. Así como entendemos la autodefensa que se ha ejercido ante la pérdida de un compañero.
Una vez más se demuestra que las únicas actuaciones que se esfuerzan en castigar son las que van en contra de los intereses del capitalismo.
EXPOLIÁIS SUS TIERRAS,
LES FORZÁIS A EMIGRAR,
LES DISPARÁIS EN LA FRONTERA,
LES MUTILÁIS CON VALLAS DE CUCHILLAS,
LOS ENCERRÁIS EN CIES,
LOS EMPUJÁIS A LA MUERTE…
Y CUANDO POR FIN PROTESTAN,
LOS LLAMÁIS VIOLENTOS